Houston v. Hill, 482 U.S. 451 (1987)

Houston v. Hill is a remarkable U.S. Supreme Court case that tackles abuses of power by police departments. The Supreme Court decided 7-2 that a Houston, Texas ordinance that was routinely used to arrest citizens for merely “arguing, talking, interfering, failing to remain quiet, refusing to remain silent, verbal abuse, cursing, verbally yelling, and talking loudly” toward a police officer.

Not only did the Supreme Court rule this type of conduct to be protected First Amendment speech, but the Supreme Court also expressed that the right to question police conduct is a fundamental distinction between democracy and dictatorship.

Consider these key quotations:

  • the First Amendment protects a significant amount of verbal criticism and challenge directed at police officers. Speech is often provocative and challenging [b]ut it is nevertheless protected against censorship or punishment, unless shown likely to produce a clear and present danger of a serious substantive evil that rises far above public inconvenience, annoyance, or unrest.
  • a properly trained officer may reasonably be expected to “exercise a higher degree of restraint” than the average citizen, and thus be less likely to respond belligerently to “fighting words.”
  • The freedom of individuals verbally to oppose or challenge police action without thereby risking arrest is one of the principal characteristics by which we distinguish a free nation from a police state.
  • Although we appreciate the difficulties of drafting precise laws, we have repeatedly invalidated laws that provide the police with unfettered discretion to arrest individuals for words or conduct that annoy or offend them.
  • in the face of verbal challenges to police action, officers and municipalities must respond with restraint. We are mindful that the preservation of liberty depends in part upon the maintenance of social order. But the First Amendment recognizes, wisely we think, that a certain amount of expressive disorder not only is inevitable in a society committed to individual freedom, but must itself be protected if that freedom would survive.
  • Although some of these incidents may have involved unprotected conduct, the vagueness of these charges suggests that, with respect to this ordinance, Houston officials have not been acting with proper sensitivity to the constitutional rights of their citizens.

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Ricardo Arjona – Minutos

Por tanto que Dios dijo que las rocas proclamarían su gloria si nos calláramos nosotros, siempre se puede encontrar verdad eterna en nuestro alrededor. Con este enlace, nos exhorto a pensar en la vida fuera de las paredes de la iglesia—un mundo que necesita el ministerio que tenemos. Y también, que nos tomemos en cuenta que hay que apreciar cada minuto de la vida que tal vez sea de poco valor para nosotros, aquel minuto podría cambiar la vida de nuestro prójimo.

Los Hermanos Cintrón

Abre tu corazónConocí primero la música de Cintrón mientras estaba en Antigua, Guatemala durante la navidad de 2000. Yo me ocupaba un día paseando por un mercado enorme donde, muy cansado ya, hallé un vendedor de discos compactos. No vi ni escuché nada que me interesó pero al decidirme abandonar mi búsqueda, yo vi este álbum Abre tu corazón. Pedí al vendedor que me lo tocara y cada vez que yo dije Cintrón, él me corrigió diciendo cinturón. Pero era yo quien tenía razón, y de todos modos, yo tenía el presentimiento de que me gustaría este álbum aun antes de escucharlo y tenerlo entre manos.

Yo me quedé con el disco apenas dos meses cuando una tragedia se me asió. Bajo cubierta de noche, un ladrón me robó de mi mochila que yo había dejado en mi coche. En cuanto a este mal…me pregunto si, como Lazarillo de Tormes, me lo hizo para que ningún otro sufriera la desgracia de rebajarse hasta ser ladrón.

No es sólo un sentimientoYo buscaba el disco por todo el internet sin encontrarlo. En el curso de mi búsqueda, no obstante, aprendí que Cintrón había grabado ya otro CD. Pues, yo lo pedí a una tienda en línea y dentro de poco lo tenía. Aunque al principio no me gustó, la expresión artística eventualmente me ganó, aunque era poco consuelo por el disco que me faltaba.

Una tarde muchos meses después, hallé un número de teléfono en la carátula. Pensando que era el número del publicista o del manager, y esperando poder conmoverle con mi historia, marqué el número. Una voz masculina contestó. Empecé con un chorro de palabras apasionadas e indiscernibles para contar la historia antes que quienquiera me descolgara.

La voz incrédula me interrogó, sospechosa de que yo era algún primo gastándole una broma. La voz no era ni la del publicista ni la del manager sino la de Carlos Cintrón mismo. Carlos no podría haberme sido más cordial. Aun ofreció enviarme un CD, diciendo que de todos modos le curioseó la tal «agotación».

Desde ese día, Carlos Cintrón ha grabado dos proyectos, Próximo Nivel y Otra Vez, y los CDs de los hermanos son bien disponibles. Se vale conseguir una copia personal como tiene un son particular, y yo ofrezco aquí una muestra de seis pistas. Y gracias al hecho de que nada se desaparece en el internet, puedes leer esta biografía en el archivo de internet.

Anoche, Cuando Dormía

Cursando en la Universidad de Alcalá en 2002 con la Dra. Susana Cavallo, tuvimos la tarea de buscar y recitar un poema que «nos conmoviera». Luego de una larga búsqueda, una amiga madrileña me sugirió el siguiente escrito por Antonio Machado.

Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Di, ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?

Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas
blanda cera y dulce miel.

Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar…

Anoche, cuando dormía,
soñé, ¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.

Cuando los ojos vean tu dolor

En mi clase de literatura Española del siglo XVI, tuvimos la tarea de escribir un soneto en el estilo del período. Éste es el que yo escribí el 11 de marzo de 2003.

Cuando los ojos vean tu dolor
y el corazón se sienta tal tristeza
las lágrimas huecas regarán hiedra
tu ilusión otra vez querrás de amor.

Una vez pasión, ahora rencor,
nada más de leña para la hoguera
solución no sobra sino las piezas
del lazo hiriente de alabado amor.

¡Huye! ¡Huye! A tu secreto hogar.
Adónde el refugio te esconderá.
Un día saldrás, y verás el sol,

Extenderás la mano así probar
rosas venenosas te abundarán,
cuando los ojos vean tu dolor.